miércoles, 3 de diciembre de 2008

La Ciudad del miedo

Nuestro país vive tiempos muy difíciles, estamos en una época en la que la sangre corre a caudales por todo el territorio, llenando de miedo al pueblo, rodeando a las familias de la incertidumbre de no saber si al final de la jornada seguirá toda la familia unida y con vida por que la ola de asesinatos que esta azotando nuestro país (que ha llegado a superar los 5 mil homicidios en lo que va del año) no nos permite siquiera tener la tranquilidad de que al final del día puedes volver a casa con los tuyos.

Pero esto no es algo nuevo, en Ciudad Juárez las mujeres viven este infierno, miedo e incertidumbre de desaparecer y no saber más nadad de ellas desde hace más de 15 años; estamos hablando de las llamadas “muertas de Juárez”, término que se ha utilizado para agrupar a las más de 400 madres, hijas, hermanas, esposas, en fin mujeres que han perdido la vida en parajes desconocidos e inseguros y cuyo único “error” en su mayoría es salir a altas horas de la noche de jornadas de trabajo extenuantes y mal pagadas todo por buscar sobrevivir y sacar adelante a una familia con el sueño de dar un mejor futuro a sus seres queridos y que vivan una realidad distinta a las que ellas padecieron en vida, misma que tristemente termina en una zona desértica y abandonada.

Las mujeres muertas tienen edades de entre 10 y 25 años de edad, en su mayoría has sido violadas, torturadas, estranguladas, mutiladas, descuartizadas, acuchilladas en diversas partes del cuerpo, otras presentan el tiro de gracia, están envueltas en una sábana, calcinadas, con el cráneo aplastado y el rostro totalmente destrozado, con quemaduras por fricción en varias partes del cuerpo, golpeadas, entre otras causas que no pueden ser determinadas por el estado de descomposición en el que han encontrado los cuerpos. Las condiciones en las que han encontrado los cuerpos van desde las que presentan posición decúbito ventral con las extremidades inferiores semiabiertas, semienterradas, desnudas o con las prendas arriba dejando los senos al descubierto, de traer pantalón se los quitan de la pierna derecha.

¿Quién o quiénes, y con qué objeto han privado de la existencia a estas mujeres? Desafortunadamente es algo que aún no sabemos, ya que las autoridades encargadas de realizar las indagatorias correspondientes no han querido asumir el caso con la firmeza y entereza que requiere; versiones hay muchas, que si es un asesino en serie con una serie de “copycats” que han replicado los crímenes, una secta religiosa, una organización delictiva dedicada al tráfico de órganos, un grupo de gente que alterada por el consumo de estupefacientes comete estos crímenes con el objeto de grabar la violación y posterior homicidio para venderlo en el mercado negro de la pornografía, pero la realidad es que hoy en día a 15 años y 11 meses de la muerte de la niña Alma Chavira Farel, en enero de 1993 quien fue la primera víctima de estos atroces asesinatos, las autoridades no tienen la más remota idea de qué esta pasando y por qué lo cual genera en estos “animales” que violan y matan sin el mayor empacho una sensación de impunidad que alimenta a que se sigan cometiendo estos actos despreciables.

Un cúmulo de dudas y contradicciones rodea el caso de las mujeres asesinadas en esta ciudad: los exámenes de ADN no se practican ni a detenidos ni a víctimas. No se sabe de un solo domicilio ubicado por las autoridades que se haya utilizado para violar y asesinar a las mujeres. Los perfiles criminalísticos de los detenidos, si existen, no son conocidos. Hay líneas de investigación que no se han agotado y otras que ni siquiera se han considerado.
Pero lo peor no es esto, lo mas indignante es que existen sectores de la sociedad que estúpidamente y con muy poco criterio incluidos autoridades, medios de comunicación y la propia sociedad civil, siguen con la idea de que la culpa de lo que esta pasando es de estas mujeres por andar en la calle a altas horas de la noche insinuando la existencia de una “doble vida” que a la postre les terminó costando la vida lo cual pone en entredicho la reputación de la desaparecida con el propósito de minimizar un problema grave que puede terminar provocando más violencia. Esa mentalidad machista y retrograda alimenta mucho todo este clima de horror que vive el genero femenino en Ciudad Juárez. Como ya habíamos mencionado muchas de estas mujeres trabajan en maquiladoras en el turno nocturno, por lo que su hora se salida es a altas horas de la noche, ahí es cuando son abordadas, secuestradas, violadas, mutiladas y posteriormente asesinadas y abandonadas a su suerte.

Reconocer que los crímenes ocurridos en Ciudad Juárez en contra de las mujeres tienen raíces en la discriminación como lo afirma Amnistía Internacional en su informe realizado respecto a este asunto es dar un paso importante no sólo en la búsqueda de los culpables sino también, en el cambio de una cultura de las relaciones de los hombres y las mujeres, y de entre éstas y la sociedad. Con toda la ola de violencia que padece México asuntos como los de las “muertas de Juárez” se van dejando atrás y cayendo en el olvido y eso es algo impermisible debemos recordar y conocer nuestra historia por que si no estaremos irremediablemente condenados a repetirla una y otra vez.
Solo queda recordarle a la sociedad que las muertas no son de Juárez, son de todo México.

1 comentario:

Alma Karla dijo...

Si usted escribió realmente ese texto, no lo hizo tan mal. Algunos errores de ortografía, sintaxis, etc.